La muerte es parte de la vida. ¡Cuántas veces hemos escuchado ya esta frase! Aun así, nos cuesta mucho aceptarla porque inevitablemente es un acontecimiento y una vivencia de pérdida muy dura. Y es que queremos disfrutar de la vida y disfrutarla junto a nuestros seres queridos. Seres con los que hemos aprendido a vivir, que han sido parte de nuestras luchas y nuestras risas. Seres con los cuales, aun sabiendo que no sería para siempre, hemos hecho planes y hemos soñado juntos.

Cuando muere alguien querido, a pesar de saber que es algo perteneciente a la vida, nos suele sorprender. No lo esperamos. Y es entonces cuando nos sentimos como si nos movieran o quitaran el suelo bajo nuestros pies.

¿CÓMO ENTENDER ENTONCES EL PROCESO DE PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO?

Durante años, han sido estudiados los procesos de duelo y se han identificado varias etapas que debemos atravesar y superar hasta llegar al momento de poder aceptar y vivir en paz con esa nueva realidad.

Estas etapas son las siguientes:

  • Shock: Nos enteramos del fallecimiento de una persona querida, pero no nos lo podemos creer.
  • Negación: Esta etapa es una de las más complicadas pues no podemos aceptar lo sucedido. Nos pueden invadir emociones como la rabia, frustración, impotencia y miedo, así como un intenso dolor.
  • Desesperanza: Es la etapa que se entiende como el duelo en sí. Es el comenzar a experimentar la tristeza y la pena por haber perdido a esa persona querida. Es el vivenciar y tener la consciencia de su ausencia.
  • Aceptación: Después de pasar por las primeras etapas del duelo (emociones de ira y tristeza) finalmente llega la aceptación. Y es en esta etapa donde aceptamos la pérdida como una nueva realidad y la hemos integrado a nuestra vida. Sentimos que “la vida sigue” y podemos empezar a mirar hacia delante.

A pesar de que todas estas fases son necesarias, lidiar con la muerte de un ser querido es un proceso individual y no todas las personas lo llevan de la misma manera. Sin embrago, es importante entender que lidiar con el dolor es esencial para aceptar la pérdida y poder seguir adelante con tu vida.

Conocer las etapas del duelo nos ayuda también a entender que este es un proceso. Esto significa que cuando te enfrentas al duelo hay un camino que transitar, que tiene un comienzo, pero también un final. Un proceso con altas y bajas, emociones encontradas, obstáculos, pero también aprendizajes.

Lo que más a menudo vemos en nuestra consulta de acompañamiento psicológico, en relación a este tema, es:

  • La tendencia a evitar sentir el dolor, evitar pensar en la persona querida y esquivar o reprimir los sentimientos de tristeza que comienzan a aparecer.
  • La tendencia a ahogarse en la pena y darles demasiado lugar a los sentimientos negativos, de manera que se aumenten las posibilidades de caer en un estado depresivo y un sentir de no poder volver a levantarse y enfrentarse a la vida.

Sin duda alguna, ninguna de estas dos tendencias ayuda realmente cuando nos enfrentamos a un proceso de duelo. Y es que a veces nos falta el conocimiento o las herramientas necesarias para saber cómo manejar estos temas de la mejor forma posible. A veces tenemos las herramientas, pero nos faltan las fuerzas o la ayuda para cambiar nuestra perspectiva. A veces sencillamente no podemos solos. Y es normal.

Afrontar un proceso de duelo puede ser una tarea muy difícil. Es por eso que hoy te traemos algunos consejos y herramientas prácticas que te pueden servir de guía para afrontar de la mejor manera posible la pérdida de un ser querido.

1. Acepta la pérdida y vive el dolor.

La primera tarea y la más difícil es aceptar la realidad. Se trata de superar la negación natural y darte cuenta de que la persona ya no está físicamente. Hablar sobre la persona fallecida o las circunstancias que rodearon su muerte puede ser muy útil para lograr una aceptación.

La segunda tarea es permitirte vivir el dolor de la pérdida, ya que muchas veces tratamos de evitar el dolor reprimiendo emociones o rechazando los sentimientos de tristeza que surgen. Evitamos lugares o circunstancias que nos recuerden a ese ser querido, sin embargo, la única forma de superar el dolor es permitiéndote sentirlo. No reprimas las ganas de llorar. Tú lo sabes de otras experiencias vividas: el llanto tiene una función liberadora y reductora de estrés. Hará que te sientas más sedado y con menos tensión emocional de forma natural.

2. No te aísles.

Habla sobre la muerte de tu ser querido con amigos o personas de confianza. Esto te ayudará a poder comprender mejor qué ha sucedido, a escuchar otras perspectivas y recibir consuelo. Negarse a esta realidad puede llevar fácilmente al aislamiento y a alargar el proceso de duelo. Acepta tus sentimientos tal cual llegan. Lo que sea que sientas, aunque no lo comprendas, es normal. No te juzgues, date tiempo y busca a personas que te puedan apoyar. Siempre, absolutamente siempre, vas a encontrar a alguien dispuesto a darte una mano y escucharte.

3. Honra su memoria.

No podemos decir ni asegurar si las personas fallecidas pueden ver todo lo que hacemos y cómo seguimos viviendo nuestra vida aquí en la tierra, pero podemos asegurarte que, vivirla como si esa persona te estuviera viendo puede ayudarte mucho en tu sentir de duelo. Piensa que lo último que hubiese querido esa persona especial para ti es que detengas tu vida por él o ella, que no superes la tristeza o la frustración. Al contrario, lo más probable es que hubiese querido que continúes viviendo tu vida de forma más consciente e intensa. A veces nos faltan las fuerzas para hacer cosas por nosotros mismos. Lo comprendemos perfectamente. A veces nos es más fácil superar obstáculos pensando o haciéndolo por los otros. Si ese es tu caso, convierte las ganas de honrar su memoria en una motivación fuerte y poderosa para superar la tristeza y seguir adelante.

4. Recuérdalo, aunque duela.

A menudo, por evitar la incomodidad o la aparición de emociones negativas, evitamos recordar a nuestro ser querido, pues recordándolo se hace demasiado real que esa persona ya no está. Pero al igual que en el manejo de cualquier otra emoción, oprimirlas o ignorarlas, podrá funcionar a corto plazo, no lo dudamos, pero a largo plazo con total seguridad terminará haciéndote daño.

Las emociones que sentimos, no están ahí por estar, sino que traen consigo siempre un mensaje. El dolor, aunque no se sienta bien, también te está queriendo ayudar a lidiar mejor con esta situación. Por eso, es entendible que durante un tiempo no quieras recordar esos momentos bellos, vividos con él o ella, pero a largo plazo, te hará bien hacerlo. Esto te ayudará a acercarte cada vez más a la aceptación. Cuando te sientas con las fuerzas (tú mismo sabrás cuando es el momento adecuado) puedes crear rituales para recordar a esa persona, a través de objetos o símbolos significativos, acciones, paseos, visitas que te acerquen a su memoria y a los momentos compartidos. Que estos rituales te sirvan para agradecer que esa persona querida estuvo alguna vez en tu vida y dejó una huella.

5. ¿Y qué pasa con la distancia?

Si hasta ahora hemos dicho que afrontar el proceso de duelo es una realidad difícil, hacerlo desde la distancia puede serlo aún más. Estando lejos se nos hace más complejo el hacer un cierre o despedirnos de esta persona. En la lejanía, debido a la emigración o cambio de ciudad, nos encontramos más aislados y lejos de la familia de origen o de amigos. Nos falta de alguna manera una red de contención.

Estando lejos podemos sentir también impotencia, pues no hay mucho que podamos hacer en la práctica. O podemos tal vez sentir culpa, por el tiempo que llevábamos sin ver, hablar o visitar a esa persona.

Lo cierto es que muchas veces, desde la distancia, el proceso de duelo se nos puede alargar más de lo necesario. Es por eso que, si es este tu caso, te recomendamos que apliques los cuatro consejos que mencionamos en este artículo de forma muy consciente, pero, sobre todo, que no te quedes con ese dolor en soledad. Busca apoyo, contención. No tienes por qué vivirlo solo. El apoyo y acompañamiento ya sea de amigos o de profesionales te será de muchísima ayuda. Permite que te acompañen en este proceso.

Te proponemos también el uso de técnicas narrativas. Puedes probar, por ejemplo, escribir una carta de despedida a esa persona que se ha ido. Deja salir tus emociones y tus pensamientos. Escribe lo que quisieras decirle, las cosas que se te quedaron pendientes, lo que sientes. Libera a través de la palabra todas las emociones y pensamientos que habitan en ti en este momento. Plásmalas en un papel en blanco. Cerrar un ciclo con esa persona a través de la palabra escrita, a pesar de ser un ejercicio que no es fácil, te ayudará a sentirte mejor y en paz.

Si en esta fase de tu vida experimentas el dolor de una pérdida no olvides que es un proceso, que lleva tiempo y que requiere pasar necesariamente por un conjunto de fases. Como +VIDA, siempre volvemos a repetir que la felicidad sostenible es algo posible y alcanzable. Con felicidad sostenible nos referimos a poder ser feliz, independiente de personas, lugares o cosas, y a pesar de las circunstancias, las pérdidas, el dolor, la duda, el miedo, la inseguridad, la soledad etc. El enfrentarse a un proceso de duelo, incluso en la distancia, puede convertirse en una etapa de crecimiento y desarrollo personal y espiritual.

Podemos vivir una felicidad sostenible. Podemos sentir paz en medio de la tormenta. Y eso es también posible para ti.

Ahora cuéntanos, ¿cuál ha sido tu experiencia con el duelo? ¿conoces a alguien que esté pasando ahora mismo por una situación así?

Te leemos en los comentarios!

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