No es un secreto que muchos acostumbramos a escribir cada comienzo de año un listado de nuestras metas, propósitos o sencillamente las cosas que queremos lograr. Es una costumbre que nos da sentido de orden, de dirección, de nuevo comienzo, incluso a veces de borrón y cuenta nueva.
Sin embargo, si miramos más a detalle esas típicas listas que hacemos en diciembre o enero, nos daremos cuenta de que ellas se basan en un sentimiento o idea de optimizarnos, perfeccionarnos, upgradearnos. Y es así como cada año terminamos proponiéndonos lo mismo: bajar de peso, comenzar o completar un estudio, comprarnos algo, ser más ordenados, ir al gimnasio, salir a correr, ahorrar más, leer más, etc. Escribimos nuestros propósitos cada año basándonos en lo que creemos que nos falta, en lo que nos hace menos o incompletos, en lo que nos hace inferiores en comparación con otros. Caemos en el juego, una y otra vez, de olvidar lo más importante: que somos seres humanos, que a veces sencillamente no tenemos ganas de hacer cosas, y que hagamos lo que hagamos seguiremos siendo seres imperfectos.
Por eso este año te invitamos a pensar tus propósitos de forma diferente. Que cada cosa que te propongas sea resultado de un sentimiento de amor por la persona que eres y por las que tienes a tu alrededor. Que cada meta mejore la relación que tenemos con nosotros mismos, que nos haga querernos y disfrutarnos como somos. Y, sobre todo, que apunten a lo que REALMENTE quieres y deseas para tu vida.
AQUÍ TE COMPARTIMOS 7 PROPÓSITOS PARA EL 2021 QUE QUIZÁS PUDIERAS CONSIDERAR:
- Escucha y atiende tus necesidades genuinas. Haz lo que realmente te agrade hacer y te haga feliz… aquello que harías si nadie te estuviera mirando, o juzgando.
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Concientiza el verdadero por qué de lo que piensas, sientes y haces. En vez de preguntarte ¿qué hago? o ¿qué debería hacer? pregúntate mejor ¿por qué lo hago? o ¿por qué lo debería hacer?, una y otra vez, hasta encontrar las motivaciones reales que te impulsan en la vida.
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En tu vida cotidiana, familia, trabajo o negocio, enfócate cada vez más en aportar valor a la vida de las personas que te rodean. Enfócate genuinamente en servir a los demás, en ofrecer, en dar, y las consecuencias positivas para tu vida llegarán inevitablemente. ¡Pruébalo!
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No tienes que demostrar nada a nadie. Tú ya eres suficiente. Estamos en la vida para aprender y desarrollarnos, lo cual es un camino permanente, no una meta a alcanzar.
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Concédete toda la libertad de cometer errores, comprendiendo que son parte inevitable de tu camino. Si comentes errores quiere decir que te atreviste a intentarlo, y que tienes en tus manos increíbles oportunidades de aprender y de sacar nuevas experiencias de vida. Decide que los errores te fortalezcan.
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Perdónate a ti mismo y a las personas en tu vida. Piensa que siempre hacemos lo mejor posible en cada momento, con las condiciones que tenemos, y que, nos guste o no, ser imperfectos es natural y humano. No siempre podemos ser nuestra mejor versión (como tampoco pueden las personas a nuestro alrededor), y eso está bien. El perdón es liberación.
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Desarrolla tu espiritualidad. Comienza la aventura de hacerte preguntas increíbles, cuestionar tu existencia, cuestionar el mundo, cuestionar la vida. Colócate en el centro de tu propia atención, y decide viajar ya no solo hacia afuera, sino también hacia adentro de ti. Busca conexiones, descubre y crea respuestas que pongan tu vida en equilibrio y en paz: cuerpo, mente y alma.
Para el 2021 te deseamos solo propósitos que salgan de tu corazón, del amor que te tienes a ti mismo y no de un sentimiento o idea de carencia, inferioridad o imperfección. Piensa en propósitos que te recuerden que somos y seguiremos siendo humanos, con todo lo que eso implica y que, por, sobre todo, lo que te propongas le traiga a tu vida más amor y libertad.
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