La ciencia lo confirma, vivimos hoy en un mundo de aceleración social. Los ritmos de la vida cotidiana son cada vez más rápidos y acelerados, y esto lo vemos en las dinámicas de trabajo, desarrollo tecnológico, relaciones amorosas, TV, redes sociales, etc...

No es entonces muy difícil comprender por qué en este contexto se pueden disparar los niveles de estrés. Parece completamente lógico. Lo es.

¿A veces sientes que ya no puedes más, que tus emociones están fuera de control o que tus pensamientos no te dejan avanzar o te hacen sufrir?

¿Te sientes perdida y no logras reconocer cuál es tu propósito real de vida? ¿Para qué estas en este mundo?

¿Sientes quizás que te falta energía? ¿O que no logras hacer funcionar o construir relaciones interpersonales y de pareja satisfactorias?

¿Cuántas veces nos hemos encontrado haciendo listas de cosas que queremos hacer o planes que son importantes, y sin embargo no los llegamos a completar?

¿Cuántas veces empezamos una tarea y a mitad nos rendimos o cuantas veces nos ponemos una meta y justo cuando se pone más difícil lo dejamos?

Si esto no nos pasara (probablemente más de una vez) no seríamos humanos.